miércoles, 28 de diciembre de 2011

No creo en nada ni en nadie, la vida me ha demostrado que somos responsables de todo lo que nos pasa , las malas decisiones que tomamos hoy, sentiremos las consecuencias mañana. Lo mejor que podemos hacer es reiniciar y respirar. Tantos caminos, tantos desvíos, tantas opciones, tantos errores... Nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables. No todos los amigos son verdaderos y el que te gusta suele ser el más cabrón de todos. La ropa que te gusta o es demasiado cara o no te sienta bien, las personas con las que quieres estar en ese mismo momento están lejos de ti, el café es amargo y el día que más hambre tienes te ponen la comida que más odias. Cuando más necesitas un abrazo probablemente la mayoría del mundo te dé la espalda, y cuando tienes la necesidad de conectarte es cuando más lento va Internet. La gente decepciona, el amor es ciego, la amistad cierra los ojos. Cuanto mas apuestas por alguien mas te hace el vacio. Pues he aprendido que las apariencias engañan y no sabemos cuanto, que cada persona es diferente y que no puedes cambiar tu destino. Pero ante todo sigue tus principios, no te alejes de tus orígenes, vive la vida como quieras, puesto que nadie va a vivirla por ti.

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